Liz Marín: la historia de la mujer que convirtió su pasado en una causa para servir a otras mujeres

Antes de encabezar la Secretaría de Mujeres de Morena Puebla, Liz Marín fue una niña marcada por la violencia familiar, una joven que trabajó para pagar sus estudios y una mujer convencida de que el servicio público comienza escuchando. Esta es la historia detrás del cargo.

“Entendí que esa historia no podía ser solamente mía; tenía que servir para apoyar a otras mujeres.”

Los cargos públicos suelen presentarse a través de currículums, estadísticas o logros administrativos. Sin embargo, detrás de cada responsabilidad existe una historia que explica la forma de ejercer el liderazgo.

Hoy, al frente de la Secretaría de Mujeres de Morena Puebla, asegura que cada mujer que escucha le recuerda una parte de su propia historia.

TODO COMENZÓ EN CASA

La historia de Liz Marín no inicia en un cargo público, sino en un hogar donde la violencia marcó su infancia. Sin embargo, cuando mira hacia atrás, el recuerdo más fuerte no es el dolor, sino el ejemplo de una madre que decidió levantarse una y otra vez para proteger a sus hijos y cambiar el destino de su familia.

“Cuando recuerdo ese momento no recuerdo la violencia; recuerdo a mi madre luchando por sacarnos adelante.”

 

LA MUJER QUE NUNCA DEJÓ DE LUCHAR

Su madre no solo fue quien la cuidó. Fue quien le enseñó que la dignidad no se negocia y que siempre es posible romper un ciclo de violencia. Hoy sigue siendo su mayor inspiración y el motor detrás de cada paso que da.

“Mi mamá fue la primera mujer en romper esa cadena de violencia.”

 

LOS MERCADOS TAMBIÉN ENSEÑAN

Para pagar sus estudios trabajó desde muy joven en distintos lugares. Entre ellos, los mercados, donde aprendió el valor del esfuerzo, la empatía y el respeto por quienes luchan todos los días para salir adelante.

“Creí que estudiando era mi mejor herramienta para salir adelante e impulsar a mi familia.”

 

ROMPER EL SILENCIO

Durante años le costeó hablar de su historia. Compartirla significaba revivir heridas. Con el tiempo comprendió que aquello que más dolía también podía convertirse en una herramienta para acompañar a otras mujeres.

“Entendí que esa historia no podía ser solamente mía; tenía que servir para apoyar a otras mujeres.”

CUANDO EL DOLOR ENCUENTRA UN PROPÓSITO

Cada mujer que escucha le recuerda una parte de su propia vida. Esa conexión ha transformado su manera de entender el servicio público: escuchar primero, acompañar después y actuar con empatía.

“Cuando escucho a una mujer hablar de violencia, recuerdo a mi mamá.”

 

NINGUNA MUJER DEBE CAMINAR SOLA

Desde la Secretaría de Mujeres de Morena Puebla, su mayor propósito es construir redes de apoyo para que ninguna mujer enfrente sola situaciones de violencia, discriminación o vulnerabilidad.

“Si alguna mujer está pasando por una situación difícil, quiero que sepa que no está sola.”

 

LA PROMESA QUE SÍ SE CUMPLIÓ

Si pudiera encontrarse con aquella niña que un día prometió cambiar la historia de su familia, primero la abrazaría. Después le diría que todo el esfuerzo valió la pena y que aquella promesa finalmente se hizo realidad.

“La abrazaría y le diría: lo logramos.”